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48 horas en Valparaíso
48 horas en Valparaíso

Valparaíso es una ciudad que enamora desde el primer vistazo. Su desorden aparente, lleno de color y vida, parece desafiar la lógica: casas que descienden por los cerros en total anarquía hasta rozar, casi de puntillas, las aguas del océano Pacífico. En solo 48 horas es posible capturar la esencia de este puerto patrimonial, vibrante y bohemio.

El primer día comienza en la plaza Aníbal Pinto, con un desayuno en el mítico Café del Poeta. Desde allí, una caminata de unos diez minutos conduce a la plaza Sotomayor, el corazón histórico de Valparaíso, presidida por el Monumento a los Héroes de Iquique y rodeada de edificios emblemáticos como la Comandancia en Jefe de la Armada.

Siguiendo el borde costero se llega al ascensor Artillería, uno de los funiculares más antiguos de la ciudad, inaugurado en 1893. Este clásico porteño conecta el plan con el cerro Artillería y conduce al Paseo 21 de Mayo, donde además del mirador se encuentran tiendas de artesanía y el Museo Marítimo Nacional.

Para el almuerzo, el Mercado Puerto es una parada obligada. Construido a comienzos del siglo XX, ofrece lo mejor de la cocina tradicional chilena: empanadas de mariscos, ceviches y pescados frescos. Por la tarde, el recorrido continúa por los cerros Alegre y Concepción, zonas emblemáticas marcadas por la influencia alemana e inglesa de fines del siglo XIX. Miradores, pasajes coloridos y hoteles con vista al mar definen este sector, donde destaca el Palacio Baburizza, sede del Museo de Bellas Artes.

El segundo día invita a recorrer el Valparaíso más literario. La visita a La Sebastiana, casa de Pablo Neruda convertida en museo, permite conocer la vida y obra del poeta. Luego, la plaza de los Poetas, el Teatro Mauri y la iglesia de las Carmelitas completan el recorrido.

Para cerrar la experiencia, una escapada a Viña del Mar suma playas, gastronomía marina y postales clásicas como el Reloj de Flores, completando una escapada inolvidable por la costa central.